Adolfo Estalella escribe sobre la Declaración como arquitectura abierta del archivo

Adolfo Estalella publica “La apertura del archivo etnográfico” en Anales del Museo Nacional de Antropología

Adolfo Estalella publica “La apertura del archivo etnográfico” en el volumen XVI de los Anales del Museo Nacional de Antropología, editado por el Ministerio de Cultura.

El artículo, accesible también en Prototyping y en su web, se pregunta cómo podría abrirse radicalmente el conocimiento antropológico. No solo en el sentido habitual del acceso abierto —hacer circular textos, datos o materiales—, sino en un sentido más profundo: cómo transformar las arquitecturas que organizan el conocimiento, quién puede producirlo, dónde se discute y qué formas materiales permiten que otros saberes entren en juego.

En ese marco, la Declaración Universal de los Derechos Urbanos ocupa un lugar central. Estalella la presenta como uno de los proyectos desarrollados por Zuloark desde principios de 2011, con un objetivo claro: hacer de lo urbano un objeto de aprendizaje, debate y experimentación. Para ello, la Declaración comienza como un archivo audiovisual en Internet, formado por entrevistas breves en las que urbanistas, arquitectas, vecinos, ciudadanas y otros agentes responden a tres preguntas: qué derecho urbano habría que defender, cuál habría que abolir y cuál habría que reclamar.

La lectura de Estalella es especialmente importante porque entiende ese archivo no como una simple acumulación de vídeos, sino como una práctica de cultura libre y como una forma de cuestionar la experticia convencional del urbanismo. La Declaración permite señalar que el diseño de la ciudad no pertenece únicamente a quienes tienen una legitimidad técnica o institucional, sino también a quienes viven, usan, cuidan, narran y transforman los espacios urbanos.

El artículo da un paso más al analizar el Parlamento Urbano construido por Zuloark en la 3.ª Trienal de Arquitectura de Lisboa. Allí, la Declaración deja de ser solo un repositorio digital y toma cuerpo como una arquitectura material: una serie de gradas modulares, ligeras y transportables que acogen sesiones públicas de discusión. El archivo se espacializa, se convierte en mobiliario, se desplaza por la ciudad y convoca cuerpos alrededor de una pregunta común: qué derechos necesitamos para habitar la ciudad.

Parlamento urbano de Urban Rights en Lisboa, 2013 | Fotografía de Zuloark

Ahí está la propuesta más potente del texto: abrir un archivo no consiste únicamente en permitir que alguien consulte su contenido. Abrir un archivo también puede significar construir una infraestructura para que otras personas hablen, piensen, discutan y produzcan conocimiento. En palabras del propio argumento de Estalella, el Parlamento Urbano funciona como una traducción infraestructural del archivo/declaración: no representa el archivo, sino que lo activa.

Desde Urban Rights, esta publicación permite leer la Declaración como algo más que un proyecto urbano o una investigación colectiva. La sitúa como una herramienta crítica para pensar otras políticas del conocimiento: una arquitectura abierta donde la ciudad se convierte en objeto de experimentación, donde el derecho urbano se escribe en común y donde el archivo deja de guardar únicamente lo ocurrido para empezar a producir nuevas formas de ciudadanía.